✦ Biblia

1 Juan

Capítulo 3

1 Mirad qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues ¡lo somos! El mundo no nos conoce porque no lo conoció a él.

2 Queridos, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que, cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque lo veremos tal cual es.

3 Todo el que tiene esta esperanza en él se purifica a sí mismo, como él es puro.

4 Todo el que comete pecado quebranta también la ley, pues el pecado es quebrantamiento de la ley.

5 Y sabéis que él se manifestó para quitar los pecados, y en él no hay pecado.

6 Todo el que permanece en él no peca. Todo el que peca no lo ha visto ni conocido.

7 Hijos míos, que nadie os engañe. Quien obra la justicia es justo, como él es justo.

8 Quien comete el pecado es del Diablo, pues el Diablo peca desde el principio. El Hijo de Dios se manifestó para deshacer las obras del Diablo.

9 Todo el que ha nacido de Dios no comete pecado, porque su germen permanece en él, y no puede pecar, porque ha nacido de Dios.

10 En esto se reconocen los hijos de Dios y los hijos del Diablo: todo el que no obra la justicia no es de Dios, ni tampoco el que no ama a su hermano.

El mandamiento del amor a ejemplo de Cristo

11 Este es el mensaje que habéis oído desde el principio: que nos amemos unos a otros.

12 No seamos como Caín, que procedía del Maligno y asesinó a su hermano. ¿Y por qué lo asesinó? Porque sus obras eran malas, mientras que las de su hermano eran justas.

13 No os sorprenda, hermanos, que el mundo os odie;

14 nosotros sabemos que hemos pasado de la muerte a la vida porque amamos a los hermanos. El que no ama permanece en la muerte.

15 El que odia a su hermano es un homicida. Y sabéis que ningún homicida lleva permanentemente en sí vida eterna.

16 En esto hemos conocido el amor: en que él dio su vida por nosotros. También nosotros debemos dar nuestra vida por los hermanos.

17 Pero si uno tiene bienes del mundo y, viendo a su hermano en necesidad, le cierra sus entrañas, ¿cómo va a estar en él el amor de Dios?

18 Hijos míos, no amemos de palabra y de boca, sino de verdad y con obras.

19 En esto conoceremos que somos de la verdad y tranquilizaremos nuestro corazón ante él,

20 en caso de que nos condene nuestro corazón, pues Dios es mayor que nuestro corazón y lo conoce todo.

21 Queridos, si el corazón no nos condena, tenemos plena confianza ante Dios.

22 Cuanto pidamos lo recibimos de él, porque guardamos sus mandamientos y hacemos lo que le agrada.

23 Y este es su mandamiento: que creamos en el nombre de su Hijo, Jesucristo, y que nos amemos unos a otros, tal como nos lo mandó.

24 Quien guarda sus mandamientos permanece en Dios, y Dios en él; en esto conocemos que permanece en nosotros: por el Espíritu que nos dio.