✦ Biblia

2 Timoteo

Capítulo 4

El testamento de Pablo

1 Te conjuro delante de Dios y de Cristo Jesús, que ha de juzgar a vivos y a muertos, por su manifestación y por su reino:

2 proclama la palabra, insiste a tiempo y a destiempo, arguye, reprocha, exhorta con toda magnanimidad y doctrina.

3 Porque vendrá un tiempo en que no soportarán la sana doctrina, sino que se rodearán de maestros a la medida de sus propios deseos y de lo que les gusta oír;

4 y, apartando el oído de la verdad, se volverán a las fábulas.

5 Pero tú sé sobrio en todo, soporta los padecimientos, cumple tu tarea de evangelizador, desempeña tu ministerio.

6 Pues yo estoy a punto de ser derramado en libación y el momento de mi partida es inminente.

7 He combatido el noble combate, he acabado la carrera, he conservado la fe.

8 Por lo demás, me está reservada la corona de la justicia, que el Señor, juez justo, me dará en aquel día; y no solo a mí, sino también a todos los que hayan aguardado con amor su manifestación.

Últimas disposiciones personales del Apóstol

9 Procura venir enseguida a mi lado,

10 pues Demas me ha abandonado, enamorado de este mundo presente, y se marchó a Tesalónica; Crescente, a Galacia; Tito, a Dalmacia;

11 Lucas es el único que está conmigo. Toma a Marcos y tráelo contigo, pues me es útil para el ministerio.

12 A Tíquico lo envié a Éfeso.

13 El manto que dejé en Tróade, en casa de Carpo, tráelo cuando vengas, y también los libros, sobre todo los pergaminos.

14 Alejandro, el herrero, se ha portado muy mal conmigo; el Señor le dará el pago conforme a sus obras.

15 Guárdate de él también tú, porque se opuso vehementemente a nuestras palabras.

16 En mi primera defensa, nadie estuvo a mi lado, sino que todos me abandonaron. ¡No les sea tenido en cuenta!

17 Mas el Señor estuvo a mi lado y me dio fuerzas para que, a través de mí, se proclamara plenamente el mensaje y lo oyeran todas las naciones. Y fui librado de la boca del león.

18 El Señor me librará de toda obra mala y me salvará llevándome a su reino celestial. A él la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

CONCLUSIÓN: SALUDOS Y AUGURIOS (4,18-22)

19 Saluda a Prisca y Áquila, y a la casa de Onesíforo.

20 Erasto se quedó en Corinto; a Trófimo lo dejé enfermo en Mileto.

21 Procura venir enseguida a mi lado, antes de que llegue el invierno. Te saludan Eúbulo, Pudente, Lino, Claudia y todos los hermanos.

22 El Señor esté con tu espíritu. La gracia esté con vosotros.