Capítulo 6
1 ¿Adónde se fue tu amado, tú, la más bella de las mujeres? ¿Adónde se encaminó tu amado, para que lo busquemos contigo?
2 Mi amado ha bajado a su jardín, al plantel de balsameras, a deleitarse en el jardín, a recoger sus rosas.
3 Yo soy para mi amado y mi amado es para mí. ¡Se deleita entre las rosas!
QUINTO POEMA (6,4-8,4)
4 Eres bella, amada mía, como Tirsá, fascinante como Jerusalén, imponente como un batallón.
5 Aparta de mí tus ojos, que me turban. Tus cabellos, como un rebaño de cabras que trisca por la sierra de Galaad.
6 Tus dientes, cual hato de ovejas que suben del baño; todas ellas gemelas, ninguna solitaria.
7 Dos cortes de granada tus mejillas, tras el velo.
8 Sesenta son las reinas, ochenta las concubinas e innumerables las doncellas,
9 pero única es mi paloma hermosísima, única es para su madre, predilecta de aquella que la engendró. Las doncellas la felicitan al verla, las reinas y las concubinas la elogian.
10 «¿Quién es esta que despunta como el alba, hermosa como la luna, refulgente como el sol, imponente como un batallón?».
11 Había bajado al nogueral, a contemplar la floración del valle, a ver si las vides habían brotado, a ver si florecían los granados.
12 ¡Sin que yo me diera cuenta, me raptó; me puso en los carros de Aminadab!