Números
Capítulo 31
EL BOTÍN Y EL REPARTO (31,1-36,13) · Guerra santa contra Madián
1 El Señor dijo a Moisés:
2 «Que los hijos de Israel tomen venganza de los madianitas. Luego irás a reunirte con los tuyos».
3 Moisés dijo al pueblo: «Armad a algunos de vosotros para la guerra del Señor contra Madián, para tomar sobre Madián la venganza del Señor.
4 Pondréis en armas a mil de cada tribu, de todas las tribus de Israel».
5 Así movilizaron para la guerra doce mil hombres, mil por cada tribu de Israel.
6 Moisés envió al combate mil por cada tribu, y con ellos a Pinjás, hijo del sacerdote Eleazar, que llevaba en su mano los objetos sagrados y las trompetas del toque de combate.
7 Atacaron a Madián como el Señor le había mandado a Moisés y mataron a todos los varones.
8 Mataron también a los reyes de Madián: Eví, Réquen, Sur, Jur y Rebá, cinco reyes madianitas. Y a Balaán, hijo de Beor, lo mataron a filo de espada.
9 Los hijos de Israel hicieron cautivas a las mujeres y niños de Madián, y tomaron como botín su ganado, sus rebaños y todos sus bienes.
10 Incendiaron todas las ciudades en que habitaban y todos sus campamentos.
11 Y reunieron todo el botín que habían capturado, personas y bestias,
12 y llevaron los cautivos, la presa y el botín a Moisés, al sacerdote Eleazar y a toda la comunidad de los hijos de Israel, que acampaba en las estepas de Moab, cerca del Jordán, frente a Jericó.
Matanza de las mujeres y purificación del botín
13 Moisés, el sacerdote Eleazar y todos los jefes de la comunidad salieron a su encuentro hasta fuera del campamento.
14 Moisés se encolerizó con los jefes de las tropas, jefes de millar y jefes de cien, que volvían de la batalla,
15 y les dijo: «¿Pero habéis dejado con vida a todas las mujeres?
16 Precisamente fueron ellas las que indujeron a los hijos de Israel a prevaricar contra el Señor, siguiendo el consejo de Balaán, cuando lo de Peor; por eso hubo una gran mortandad en la comunidad del Señor.
17 Dad muerte, pues, a todos los niños varones. Y a toda mujer que haya conocido varón, que se haya acostado con varón, matadla también.
18 Pero reservaos para vosotros a todas las muchachas que no se hayan acostado con varón.
19 Y vosotros, acampad fuera del campamento siete días. Todos los que hayáis matado a alguien y todos los que hayáis tocado algún muerto, purificaos, vosotros y vuestros cautivos, el día tercero y el día séptimo.
20 Purificad también todos los vestidos, todos los objetos de cuero, todo tejido de pelo de cabra y todo utensilio de madera».
21 Dijo el sacerdote Eleazar a los guerreros que habían vuelto de la batalla: «Estas son las prescripciones de la ley que dio el Señor a Moisés:
22 el oro, la plata, el bronce, el hierro, el estaño y el plomo,
23 todo lo que puede resistir el fuego, lo pasaréis por el fuego y quedará puro. Pero lo purificaréis con el agua expiatoria. Y todo lo que no puede resistir el fuego, lo pasaréis por el agua.
24 Lavad vuestros vestidos el día séptimo y quedaréis puros. Luego podréis entrar en el campamento».
Reparto del botín
25 El Señor dijo a Moisés:
26 «Tú, con el sacerdote Eleazar y los cabezas de familia de la comunidad, sacad la cuenta del botín y de los cautivos, personas y bestias.
27 Luego repartirás el botín, la mitad para los combatientes que fueron a la guerra y la otra mitad para toda la comunidad.
28 Reservarás para el Señor, de la parte de los combatientes que fueron a la guerra, uno por cada quinientos, sean personas, bueyes, asnos u ovejas.
29 Tómalo de la mitad que les corresponde y se lo das al sacerdote Eleazar, como reserva para el Señor.
30 Y de la mitad que corresponde a los hijos de Israel, toma uno por cada cincuenta, sean personas, bueyes, asnos u ovejas, o cualquier clase de bestias, y dáselo a los levitas, que están encargados del ministerio de la Morada del Señor».
31 Moisés y el sacerdote Eleazar hicieron lo que el Señor había mandado a Moisés.
32 Como remanente de lo que la gente de guerra había capturado quedó este botín: seiscientas setenta y cinco mil cabezas de ganado lanar,
33 setenta y dos mil de vacuno
34 y sesenta y un mil de ganado asnal.
35 En cuanto a las personas, las mujeres que no se habían acostado con varón eran, en total, treinta y dos mil.
36 La mitad correspondiente a los que habían ido al combate fue de trescientas treinta y siete mil quinientas cabezas de ganado lanar,
37 y la parte de ganado lanar reservada al Señor, seiscientas setenta y cinco cabezas;
38 de ganado vacuno, treinta y seis mil, y la parte del Señor, setenta y dos;
39 de ganado asnal, treinta mil quinientas, y la parte del Señor, sesenta y una.
40 Las personas eran dieciséis mil, y la parte del Señor, treinta y dos.
41 Moisés entregó al sacerdote Eleazar la reserva del Señor, como había ordenado el Señor a Moisés.
42 De la mitad que correspondió a los hijos de Israel y que había apartado Moisés de la asignada a los combatientes,
43 la mitad de esa media parte que correspondía a la comunidad era: trescientas treinta y siete mil quinientas cabezas de ganado lanar;
44 treinta y seis mil de vacuno;
45 treinta mil quinientas de asnal,
46 y dieciséis mil personas.
47 Tomó Moisés, de la mitad de los hijos de Israel, a razón de uno por cincuenta, personas y bestias, y se las dio a los levitas, que se encargan del ministerio de la Morada del Señor, como había ordenado el Señor a Moisés.
Ofrenda voluntaria
48 Los jefes de las tropas de Israel que habían ido a la guerra, jefes de millar y jefes de cien, se presentaron ante Moisés
49 y le dijeron: «Tus siervos han sacado la cuenta de los combatientes que tenían a sus órdenes, y no falta ni uno.
50 Por eso traemos de ofrenda al Señor lo que cada uno de nosotros ha encontrado en objetos de oro, brazaletes, ajorcas, anillos, arracadas y collares, para hacer expiación por nosotros ante el Señor».
51 Moisés y el sacerdote Eleazar recibieron el oro y las joyas.
52 El total del oro de la reserva que los jefes de millar y de cien apartaron para el Señor, fue de unos doscientos kilos.
53 Los combatientes lo habían recogido cada uno como botín para sí.
54 Pero Moisés y el sacerdote Eleazar recibieron el oro de los jefes de millar y de cien y lo llevaron a la Tienda del Encuentro, para que sirviera ante el Señor de memorial en favor de los hijos de Israel.