✦ Biblia

Eclesiastés

Capítulo 12

1 Acuérdate de tu Creador en tus años mozos, antes de que lleguen los días aciagos y te alcancen los años en que digas: «No les saco gusto»;

2 antes de que se oscurezcan el sol, la luz, la luna y las estrellas, y tras la lluvia vuelva el nublado.

3 Ese día temblarán los guardianes de la casa, y los valientes se encorvarán; las que muelen serán pocas y se pararán; los que miran por las ventanas se ofuscarán;

4 las puertas de la calle se cerrarán y el ruido del molino será solo un eco; se debilitará el canto de los pájaros, las canciones se irán apagando;

5 darán miedo las alturas y en las calles rondarán los terrores; cuando florezca el almendro y se arrastre la langosta y sea ineficaz la alcaparra; porque el hombre va a la morada de su eternidad y el cortejo fúnebre recorre las calles.

6 Antes de que se rompa el hilo de plata y se destroce la copa de oro, y se quiebre el cántaro en la fuente y se raje la polea del pozo,

7 y el polvo vuelva a la tierra que fue, y el espíritu vuelva al Dios que lo dio.

8 Vanidad de vanidades, dice Qohélet, vanidad de vanidades, todo es vanidad.

Epílogos

9 Qohélet, además de ser un sabio, enseñó al pueblo lo que él sabía. Estudió, inventó y formuló muchos proverbios.

10 Qohélet procuró un estilo atractivo y escribió la verdad con acierto.

11 Las sentencias de los sabios son como aguijadas, o como clavos bien clavados sus colecciones de textos: todos pronunciados por un solo pastor.

12 Un último aviso, hijo mío: nunca se acaba de escribir más y más libros, y el mucho estudiar desgasta el cuerpo.

13 En conclusión, y después de oírlo todo, teme a Dios y guarda sus mandamientos, porque eso es ser hombre.

14 Que Dios juzgará todas las acciones, aun las ocultas, sean buenas o malas.