✦ Biblia

Amós

Capítulo 4

1 Escuchad esta palabra, vacas de Basán, que estáis en el monte de Samaría: que oprimís a los indigentes, maltratáis a los necesitados y decís a vuestros señores: «¡Traed y bebamos!».

2 El Señor Dios lo ha jurado por su santidad: «Vienen días sobre vosotros en que os arrastrarán con garfios a vosotros y con ganchos de pesca a vuestra prole.

3 Saldrá uno tras otro por las brechas y os empujarán hacia el Hermón» –oráculo del Señor–.

Culto, historia de Israel y endurecimiento de corazón

4 ¡Id a Betel a pecar, a Guilgal, y multiplicad las transgresiones! ¡Presentad vuestros sacrificios por la mañana, cada tres días vuestros diezmos!

5 ¡Ofreced acciones de gracias con pan fermentado! Proclamad en voz alta las ofrendas voluntarias, pues eso es lo que os gusta, hijos de Israel –oráculo del Señor Dios–.

6 Yo, por mi parte, os había dejado con los dientes limpios en todas vuestras ciudades y faltos de pan en todas vuestras comarcas. Pero no os convertisteis a mí –oráculo del Señor–.

7 También os negué la lluvia tres meses antes de la cosecha: hice llover en una ciudad, y en otra no. Una parcela tuvo lluvia, pero otra, sin lluvia, se secó.

8 De dos o tres ciudades deambularon hasta otra para beber agua, sin poder apagar su sed. Pero no os convertisteis a mí –oráculo del Señor–.

9 Os he golpeado con tizón y añublo; he secado vuestros huertos y viñedos; la langosta devoró vuestras higueras y olivares, pero no os convertisteis a mí –oráculo del Señor–.

10 Envié contra vosotros una peste como la peste de Egipto; entregué vuestros jóvenes a la espada y a los caballos como botín; hice subir a vuestras narices el hedor de vuestros campamentos. Pero no os convertisteis a mí –oráculo del Señor–.

11 Os trastorné como Dios trastornó a Sodoma y Gomorra, y quedasteis como tizón sacado del incendio. Pero no os convertisteis a mí –oráculo del Señor–.

12 Por eso, así voy a tratarte, Israel. Sí, así voy a tratarte: prepárate al encuentro con tu Dios.

13 Porque él es el que forma las montañas y crea el viento, manifiesta al hombre su designio, hace la aurora y las tinieblas, y marcha sobre las alturas de la tierra, ¡El Señor Dios del universo es su nombre!