✦ Biblia

Amós

Capítulo 7

VISIONES DE CASTIGO E INTERCESIÓN (7,1-9,4)

1 Esto me hizo ver el Señor Dios: Estaba él preparando la langosta cuando comenzaba a crecer la hierba (la hierba que crece después de la siega para el rey).

2 Mientras terminaban de devorar la hierba del suelo, dije: «¡Señor Dios, por favor, perdónalo! ¿Cómo podrá resistir Jacob, siendo tan débil?».

3 Se arrepintió el Señor de esto y dijo: «No será así».

4 Esto me hizo ver el Señor Dios: Dios el Señor estaba convocando a un juicio por el fuego, que consumía el gran Abismo y devoraba las parcelas.

5 Yo dije: «Señor Dios, por favor, déjalo estar. ¿Cómo podrá resistir Jacob, siendo tan débil?».

6 Se arrepintió el Señor de esto: «Tampoco esto será así» –dijo el Señor Dios.

7 También esto me hizo ver: Dios el Señor estaba en pie junto a un muro de estaño, y en su mano tenía estaño.

8 El Señor me preguntó: «¿Qué ves, Amós?». Respondí: «Estaño». Dijo el Señor: «Voy a derramar estaño en medio de mi pueblo Israel. No le dejaré pasar una más.

9 Quedarán desolados los lugares de culto de Isaac, y los santuarios de Israel serán destruidos. Empuñaré la espada contra la casa de Jeroboán».

Confrontación con el sacerdote de Betel

10 Entonces Amasías, sacerdote de Betel, envió un mensaje a Jeroboán, rey de Israel: «Amós está conspirando contra ti en medio de Israel. El país no puede ya soportar sus palabras.

11 Esto es lo que dice Amós: Jeroboán morirá a espada, e Israel será deportado de su tierra».

12 Y Amasías dijo a Amós: «Vidente: vete, huye al territorio de Judá. Allí podrás ganarte el pan, y allí profetizarás.

13 Pero en Betel no vuelvas a profetizar, porque es el santuario del rey y la casa del reino».

14 Pero Amós respondió a Amasías: «Yo no soy profeta ni hijo de profeta. Yo era un pastor y un cultivador de sicomoros.

15 Pero el Señor me arrancó de mi rebaño y me dijo: “Ve, profetiza a mi pueblo Israel”.

16 Pues bien, escucha la palabra del Señor: Tú me dices: “No profetices sobre Israel y no vaticines contra la casa de Isaac”.

17 Por eso, esto dice el Señor: “Tu mujer deberá prostituirse en la ciudad, tus hijos y tus hijas caerán por la espada, tu tierra será repartida a cordel, tu morirás en un país impuro e Israel será deportado de su tierra”».