Capítulo 7
VISIONES DE CASTIGO E INTERCESIÓN (7,1-9,4)
1 Esto me hizo ver el Señor Dios: Estaba él preparando la langosta cuando comenzaba a crecer la hierba (la hierba que crece después de la siega para el rey).
2 Mientras terminaban de devorar la hierba del suelo, dije: «¡Señor Dios, por favor, perdónalo! ¿Cómo podrá resistir Jacob, siendo tan débil?».
3 Se arrepintió el Señor de esto y dijo: «No será así».
4 Esto me hizo ver el Señor Dios: Dios el Señor estaba convocando a un juicio por el fuego, que consumía el gran Abismo y devoraba las parcelas.
5 Yo dije: «Señor Dios, por favor, déjalo estar. ¿Cómo podrá resistir Jacob, siendo tan débil?».
6 Se arrepintió el Señor de esto: «Tampoco esto será así» –dijo el Señor Dios.
7 También esto me hizo ver: Dios el Señor estaba en pie junto a un muro de estaño, y en su mano tenía estaño.
8 El Señor me preguntó: «¿Qué ves, Amós?». Respondí: «Estaño». Dijo el Señor: «Voy a derramar estaño en medio de mi pueblo Israel. No le dejaré pasar una más.
9 Quedarán desolados los lugares de culto de Isaac, y los santuarios de Israel serán destruidos. Empuñaré la espada contra la casa de Jeroboán».
Confrontación con el sacerdote de Betel
10 Entonces Amasías, sacerdote de Betel, envió un mensaje a Jeroboán, rey de Israel: «Amós está conspirando contra ti en medio de Israel. El país no puede ya soportar sus palabras.
11 Esto es lo que dice Amós: Jeroboán morirá a espada, e Israel será deportado de su tierra».
12 Y Amasías dijo a Amós: «Vidente: vete, huye al territorio de Judá. Allí podrás ganarte el pan, y allí profetizarás.
13 Pero en Betel no vuelvas a profetizar, porque es el santuario del rey y la casa del reino».
14 Pero Amós respondió a Amasías: «Yo no soy profeta ni hijo de profeta. Yo era un pastor y un cultivador de sicomoros.
15 Pero el Señor me arrancó de mi rebaño y me dijo: Ve, profetiza a mi pueblo Israel.
16 Pues bien, escucha la palabra del Señor: Tú me dices: No profetices sobre Israel y no vaticines contra la casa de Isaac.
17 Por eso, esto dice el Señor: Tu mujer deberá prostituirse en la ciudad, tus hijos y tus hijas caerán por la espada, tu tierra será repartida a cordel, tu morirás en un país impuro e Israel será deportado de su tierra».