Salmos
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38 39 40 41 42 43 44 45 46 47 48 49 50 51 52 53 54 55 56 57 58 59 60 61 62 63 64 65 66 67 68 69 70 71 72 73 74 75 76 77 78 79 80 81 82 83 84 85 86 87 88 89 90 91 92 93 94 95 96 97 98 99 100 101 102 103 104 105 106 107 108 109 110 111 112 113 114 115 116 117 118 119 120 121 122 123 124 125 126 127 128 129 130 131 132 133 134 135 136 137 138 139 140 141 142 143 144 145 146 147 148 149 150
Capítulo 53
Depravación general
1 Al Director. Para la enfermedad. Poema de David.
2 Dice el necio para sí: «No hay Dios». Se han corrompido cometiendo execraciones, no hay quien obre bien.
3 Dios observa desde el cielo a los hijos de Adán, para ver si hay alguno sensato que busque a Dios.
4 Todos se extravían igualmente obstinados; no hay uno que obre bien, ni uno solo.
5 Pero ¿no aprenderán los malhechores que devoran a mi pueblo como pan y no invocan a Dios?
6 Pues temblarán de espanto allí donde no había razón para temer, porque Dios esparce los huesos del agresor, y serán derrotados, porque Dios los rechaza.
7 ¡Ojalá venga desde Sión la salvación de Israel! Cuando el Señor cambie la suerte de su pueblo, se alegrará Jacob y gozará Israel.