✦ Biblia

Mateo

Capítulo 14

FUNDACIÓN DE LA IGLESIA Y DISCURSO COMUNITARIO (14-18) Hacia la fundación de la Iglesia · Muerte de Juan el Bautista

1 En aquel tiempo, oyó el tetrarca Herodes lo que se contaba de Jesús

2 y dijo a sus cortesanos: «Ese es Juan el Bautista, que ha resucitado de entre los muertos, y por eso las fuerzas milagrosas actúan en él».

3 Es que Herodes había mandado prender a Juan y lo había metido en la cárcel encadenado, por motivo de Herodías, mujer de su hermano Filipo;

4 porque Juan le decía que no le era lícito vivir con ella.

5 Quería mandarlo matar, pero tuvo miedo de la gente, que lo tenía por profeta.

6 El día del cumpleaños de Herodes, la hija de Herodías danzó delante de todos y le gustó tanto a Herodes,

7 que juró darle lo que pidiera.

8 Ella, instigada por su madre, le dijo: «Dame ahora mismo en una bandeja la cabeza de Juan el Bautista».

9 El rey lo sintió, pero, por el juramento y los invitados, ordenó que se la dieran,

10 y mandó decapitar a Juan en la cárcel.

11 Trajeron la cabeza en una bandeja, se la entregaron a la joven y ella se la llevó a su madre.

12 Sus discípulos recogieron el cadáver, lo enterraron, y fueron a contárselo a Jesús.

Primera multiplicación de los panes

13 Al enterarse Jesús se marchó de allí en barca, a solas, a un lugar desierto. Cuando la gente lo supo, lo siguió por tierra desde los poblados.

14 Al desembarcar vio Jesús una multitud, se compadeció de ella y curó a los enfermos.

15 Como se hizo tarde, se acercaron los discípulos a decirle: «Estamos en despoblado y es muy tarde, despide a la multitud para que vayan a las aldeas y se compren comida».

16 Jesús les replicó: «No hace falta que vayan, dadles vosotros de comer».

17 Ellos le replicaron: «Si aquí no tenemos más que cinco panes y dos peces».

18 Les dijo: «Traédmelos».

19 Mandó a la gente que se recostara en la hierba y tomando los cinco panes y los dos peces, alzando la mirada al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y se los dio a los discípulos; los discípulos se los dieron a la gente.

20 Comieron todos y se saciaron y recogieron doce cestos llenos de sobras.

21 Comieron unos cinco mil hombres, sin contar mujeres y niños.

Camina sobre las aguas

22 Enseguida Jesús apremió a sus discípulos a que subieran a la barca y se le adelantaran a la otra orilla, mientras él despedía a la gente.

23 Y después de despedir a la gente subió al monte a solas para orar. Llegada la noche estaba allí solo.

24 Mientras tanto la barca iba ya muy lejos de tierra, sacudida por las olas, porque el viento era contrario.

25 A la cuarta vela de la noche se les acercó Jesús andando sobre el mar.

26 Los discípulos, viéndole andar sobre el agua, se asustaron y gritaron de miedo, diciendo que era un fantasma.

27 Jesús les dijo enseguida: «¡Ánimo, soy yo, no tengáis miedo!».

28 Pedro le contestó: «Señor, si eres tú, mándame ir a ti sobre el agua».

29 Él le dijo: «Ven». Pedro bajó de la barca y echó a andar sobre el agua acercándose a Jesús;

30 pero, al sentir la fuerza del viento, le entró miedo, empezó a hundirse y gritó: «Señor, sálvame».

31 Enseguida Jesús extendió la mano, lo agarró y le dijo: «¡Hombre de poca fe! ¿Por qué has dudado?».

32 En cuanto subieron a la barca amainó el viento.

33 Los de la barca se postraron ante él diciendo: «Realmente eres Hijo de Dios».

34 Terminada la travesía, llegaron a tierra en Genesaret.

35 Y los hombres de aquel lugar apenas lo reconocieron, pregonaron la noticia por toda aquella comarca y le trajeron a todos los enfermos.

36 Le pedían tocar siquiera la orla de su manto. Y cuantos la tocaban quedaban curados.